Y ahora, ¿qué sigue?
”Luego, el ángel me mostró al sumo sacerdote Josué que estaba de pie frente al ángel del SEÑOR. Satanás estaba al lado derecho de Josué para castigarlo. El ángel del SEÑOR le dijo a Satanás: «¡Que el SEÑOR, quien ha elegido a Jerusalén como su ciudad, te reprenda! ¡Que el SEÑOR te reprenda! ¿Acaso no es este hombre como un tizón rescatado del fuego?» Josué, que llevaba puesta ropa sucia, estaba de pie frente al ángel. El ángel les dijo a los ángeles que estaban junto a él: «¡Quítenle esa ropa!» Luego le dijo a Josué: «Mira, he borrado tu pecado y te vestiré con las prendas finas que usan los sacerdotes». Luego dijo: «Coloquen sobre su cabeza un turbante limpio». Le colocaron el turbante y lo vistieron con ropa nueva, mientras el ángel del SEÑOR permanecía allí. Luego, el ángel del SEÑOR le dijo a Josué: «Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: »Si obedeces mis mandatos y si cumples fielmente los deberes que te he asignado, te encargarás de mi templo y cuidarás sus patios. Podrás entrar libremente a mi templo como los ángeles que están aquí. Escucha, Josué, sumo sacerdote, escucha junto con tus amigos que están sentados frente a ti. Ellos son señales de lo que va a suceder. Pronto traeré a mi siervo que será llamado “el Retoño”. Miren la piedra que he colocado frente a Josué. Esta piedra tiene siete caras y en ella escribiré algo. En un solo día borraré el pecado de esta tierra. Lo dice el SEÑOR Todopoderoso. »Ese día cada uno de ustedes invitará a su vecino a que se siente debajo de su viña y de su higuera. Lo dice el SEÑOR Todopoderoso».“
Zacarías 3:1-10 PDT
Hace unos días recordé que esto existe, casualmente, la última y primera publicación fue hace un año, Semana Santa, Domingo de Resurrección, hoy es el terrible Sábado de Gloria, el día en que el salvador estaba muerto, el día en que solo quedó un temible silencio que a ojos de los seguidores solo parecía el fin de los 3 largos años siguiendo al aparente Mesías.
Después de tanto, tanta lucha, tantas promesas, tantos errores, tanta misericordia, tanto y tanto y tanto vivido, llegó la tan anunciada pero temible muerte. Y ahora, ¿qué sigue? Algo que leí por ahí dice que algunos discípulos pudieron ayudar a José de Arimatea a llevar el cuerpo sin vida de Jesús a la tumba; imaginar esa escena me eriza la piel y de alguna manera me causa dolor: 3 años de seguirlo, 3 años de milagros, 3 años de conocer a ese sujeto tan impresionante, el sueño de la libertad, aquel que le dio sentido a sus vidas y que representó la esperanza, yacían en sus brazos sin vida, muerto, cómo los sueños, muerto, como las ilusiones, muerto, como todo en su vida. Muerte, tan dura, tan radical, tan exagerada y dramática. Imagino a esos mismos discípulos un día después, el día de reposo, esperando sin esperanza, Y ahora, ¿qué sigue? Qué duro, ese día de silencio total, ¿por qué las cosas no pudieron ser diferentes? ¿Por qué tuvo que ser de esta manera? ¿Hubo algo que pudieran haber hecho diferente para evitar que esto sucediera de esta manera? Tantas preguntas, tantas, y ni una sola respuesta, silencio, tanto como puede haber en una tumba. Y ahora, ¿qué sigue?
Ellos volvieron a su anterior vida, narra la biblia que algunos volvieron a su antiguo trabajo de pescadores, ¿será era la respuesta? ¿Volver al inicio? ¿Será que esos años de formación no significaron nada? A sus mortales e inmaduros ojos parecía que todo había terminado, que habían perdido el tiempo de la forma más absurda posible, solo habían quedado buenos momentos que se volvieron buenos recuerdos. Una vez más, Dios mío, ¿qué sigue? ¿De verdad todo fue una pérdida de tiempo? ¿Las promesas son mentira? ¿Todo fue una farsa?
Es chistoso, porque seguramente mientras ellos se cuestionaban todo esto, allá, en lo oculto, en donde nadie podía ver, ocurría el milagro, el gran milagro, Jesús venció la muerte, tomó la corona, la tumba quedó vacía, la muerte no pudo vencerlo. Jesús, cómo siempre, cumplió su promesa, volvió a la vida, y con él, revivió la esperanza de la humanidad.
Sé que queda más, sé que todo el camino recorrido no fue una pérdida de tiempo, no fue un desperdicio, Dios estuvo trabajando, aunque no lo parezca, Dios estuvo obrando, Dios sigue obrando; hay promesas, por más confuso que parezca, tengo la certeza total y completa de que es así, de que Dios no miente, de que en medio de todo la misericordia y la gracia son evidencia más que clara de la veracidad de sus palabras. Ante la muerte y el caos él dice: «Mis pensamientos no son como los de ustedes, ni tampoco mi manera de obrar. Porque así como el cielo está tan arriba de la tierra, de igual manera mi manera de obrar es tan diferente a la de ustedes. Mis pensamientos son más altos que los suyos. »La lluvia y la nieve caen de los cielos y no se regresan, sino que humedecen la tierra, la fecundan y la hacen germinar, dando semilla al campesino y comida a la gente. Así también pasa con mi mensaje, no volverá a mí vacío, sino que hará lo que yo quiero y cumplirá bien el propósito para el que lo envío». Isaías 55:8-11
“Así que si fuimos unidos a Cristo en una muerte como la de él, también nos uniremos con él en su resurrección” Romanos 6:5 PDT
La muerte no es el final, y menos cuando tenemos a nuestro favor ese hermoso sacrificio, ese Señor que calla la voz del acusador, ese Señor que coloca vestiduras limpias, que quita el pecado, y que coloca un turbante nuevo, cambia la forma de pensar, el Señor, que en su gran misericordia coloca personas que sirven de señal para sus palabras, él, que siempre tiene el control, aun sobre la muerte. La muerte no es el final, la muerte es un nuevo comienzo, un comienzo que no puede ser menospreciado, por más pequeño o absurdo que parezca. Quizás no sea como Jesús, que revivió al tercer día, quizás dure más, solo Dios sabrá cuánto tiempo, pero incluso sobre eso tengo la certeza de que la muerte no es el final.
Sí, hay mucho por hacer, hay mucho por trabajar, hay que obedecer a todo lo que Dios diga tal cual él lo diga; muchas cosas deben morir, y están muriendo, lenta y dolorosamente como Jesús en la cruz, pero nunca puede morir la certeza de que Jesús puede vencer la muerte una y mil veces, más cuando es muerte por amor, nunca puede morir la certeza de que sus palabras son ciertas, y sus promesas, aun si tienen que vencer la muerte, se cumplirán.
Canción que tiene completa y total relación con el tema expuesto.

